Sin duda, Ciudadano Kane, la ópera prima de Orson Welles, es una película adelantada a su tiempo. En ella se encuentran elementos que, unidos, forman una pieza única, algo que sigue inspirando a cineastas a través de las décadas. Pero, ¿qué hace de Ciudadano Kane una obra maestra? ¿Fue Orson Welles? ¿Quizá la fotografía de Gregg Toland? ¿El original guión escrito por Herman J. Mankiewicz? ¿O fue su redescubrimiento por parte de intelectuales y críticos lo que eleva a esta obra maestra a los primeros puestos en las listas?

La historia cuenta la vida de Charles Foster Kane, un multimillonario magnate de los medios. Es una historia de decadencia que comienza con la muerte del protagonista, algo inusual en la época. La primera toma nos muestra un cartel situado en una valla en el que podemos leer: “No traspasar”. La cámara comienza a adentrarse en la mansión de Kane a base de fundidos. Hasta que llegamos a una ventana iluminada que se apaga, un símbolo de la vida de nuestro protagonista. Una vez dentro presenciamos un momento íntimo en el que Kane muere, pero antes exhala una última palabra, que será el principal deseo de toda la película: “Rosebud”. Es importante destacar el uso de la cámara en toda esta secuencia. Hasta la época, la cámara siempre debía permanecer lejos de la mente del espectador, pero Welles utiliza sin miedo la cámara para adentrarnos en el desencadenante de la historia. Así comienza la película. Siendo el espectador y una enfermera los únicos presentes en su muerte. Un privilegio.



















A esta secuencia le sigue un noticiario que nos cuenta la vida del difunto magnate, se trata del trabajo de un grupo de periodistas que quedan insatisfechos con la superficialidad del relato. Deciden mandar a Thompson, el periodista que nos acompañará durante toda la historia y al que nunca veremos el rostro, a investigar el significado de Rosebud y así poder completar un noticiario más profundo. De esta manera comienza la investigación que nos llevará por cinco flashbacks diferentes narrados por gente allegada al protagonista:

La infancia de Kane y su posterior compra del Inquirer, el periódico del que se apropia, narrado por el diario del difunto Thatcher. Quien aleja al niño de sus padres para convertirlo en un hombre de negocios.

El crecimiento del Inquirer y el matrimonio de Kane con la sobrina del presidente de los Estados Unidos, narrado por Berstein, compañero de trabajo y admirador incondicional del protagonista.

La decadencia del matrimonio de Kane y su desastrosa carrera política, así como el romance de éste con Susan, todo ello narrado por Leland, amigo de la infancia que pierde la fe en el protagonista tras la decadencia de sus valores.

La carrera operística de Susan, la construcción de Xanadú y el abandono a Kane, narrado por Susan, la segunda esposa del protagonista, que huye del magnate tras unos años de aprisionamiento y exigencia de un hombre que ha tocado fondo.

El abandono de Susan y la posterior reacción de Kane destrozando la habitación narrado por su mayordomo Raymond.

Esta forma circular de contar la historia nos ha narrado los fragmentos más importantes en la vida de Kane, pero no nos ha acercado al significado de la palabra Rosebud. Sin embargo antes de acabar la película, de nuevo se nos ofrece el privilegio de ser los únicos en descubrir el enigma. Mientras se queman los bienes de Kane en Xanadú, vemos un trineo arder en el fuego, el mismo con el que Kane jugaba de pequeño en la nieve, que tiene grabada la palabra Rosebud. El trineo arde y de esta forma nadie jamás podrá saber su significado, excepto nosotros.
Un guión con una estructura innovadora que nos presenta varios narradores, entre ellos uno oculto que nos ha proporcionado momentos de la vida de Kane que nadie más conocía. El arco narrativo del protagonista nos ha llevado a ver como un hombre honrado y decente decae, hasta dejar a un solitario monstruo corrupto y sin valores. Escrito por Herman J. Mankiewicz, hermano del famoso cineasta Joseph L. Mankiewicz, el guión fue premiado con un Oscar y considerado hoy en día uno de los mejores de la historia.

Pero más innovador que la historia y más aclamado que cualquier otro elemento, es el uso de la fotografía. En Ciudadano Kane, dos artistas y técnicos unieron sus fuerzas para lograr un hito en la historia del cine. Se trata de Gregg Toland, director de fotografía y Perry Ferguson, director artístico. El uso de la profundidad de campo es el elemento más destacado de toda la película. Toland tuvo que usar un tipo de película mucho más sensible a la luz ya que para conseguir esa magnífica profundidad tuvo que cerrar el diafragma en gran manera. El uso de la profundidad de campo no es tan solo un elemento estético, sino que apoya al relato en todo momento. Por ejemplo: la toma en la que vemos a lo lejos a Kane jugando con su famoso trineo en la nieve, mientras que sus padres y Thatcher deciden el futuro del niño. En la toma podemos diferenciar los poderes de los personajes según su colocación en el plano. Kane es un niño que va a ser arrebatado de las manos de sus padres y es mostrado a lo lejos y pequeño. El padre que no tiene ninguna autoridad, ya que no es el dueño de las riquezas de la familia, es mostrado en medio, siendo más pequeño que Thatcher y la señora Kane, que poseen todo el poder. De esta forma la profundidad de campo dota a la imagen de un tono realista y consigue dar una continuidad a la escena propia del teatro. Cosa que no es ninguna casualidad ya que todos los actores, incluido Welles, nunca habían rodado una película y pertenecían al Mercury Theatre. Ferguson construyó decorados acorde con la profundidad de campo, de forma que los planos mostraban una gran amplitud de imagen. Otro de los elementos destacados es el uso de encuadres complejos, algo que surgió con el atrevimiento de poner la cámara sin miedo a que el espectador pensase en ella. Como en el plano en el que la cámara se sitúa en la bola de cristal rota distorsionando la figura de la enfermera.

El uso de la iluminación en la película está lleno de contrastes. Como cuando Kane ve la ópera de Susan y su rostro queda sombreado por la mitad, mientras que la otra mitad se ilumina, lo que provoca una imagen siniestra del decadente protagonista.
El uso de la iluminación se apoya en la misma historia, llena de contrastes, elementos que ayudan a completar una historia que acaba mal. Algunos sitúan la película dentro del cine negro.

Ferguson por su parte, tuvo que emplear diferentes elementos arquitectónicos para la construcción del Xanadú, ya que estaba formado por muchos estilos. Los espacios grandes, como la biblioteca o el salón de la mansión debían estar acorde con la fotografía, con el personaje (un hombre grande y majestuoso) y con el sonido, ya que éste juega también un papel fundamental a la hora de mostrarnos estos grandiosos espacios con el uso de ecos y reverberaciones.

La banda sonora está compuesta por el famoso Bernard Herrman. Siendo Ciudadano Kane su primera película, cabe destacar un uso innovador del leitmotiv, que dotó a la película de un sentido más emocional que intelectual. No fue necesario el uso de grandes orquestaciones, tan solo el uso de la música asociada a ciertos momentos y a ciertos personajes. Como por ejemplo: el tema asociado a Rosebud. Es un tema que suena cuando Kane muere, cuando se produce el misterio. Sin embargo si se presta atención, se puede escuchar el mismo tema cuando se narra la escena en la que Thatcher y los padres de Kane deciden el futuro del niño y éste juega con su trineo.
Lo que hace más grande a Ciudadano Kane no es la individualidad de Orson Welles. Es imposible negar que fuese un genio, por eso incluso a la hora de hacer la película, supo apoyarse y escuchar lo que el resto del equipo tenían para aportar y es ahí cuando Ciudadano Kane se convierte en una obra maestra en todos los aspectos. Desde el uso de la fotografía de Toland, pasando por los decorados de Perry Ferguson, así como el uso de la banda sonora y la actuación realista de los actores. No hay mucho que destacar en la edición, ya que el mismo Robert Wise admitía que Welles lo tenía todo tan preparado y organizado que la edición solo consistió en unir el trabajo. Orson Welles, que a lo largo de toda su carrera fue desestimado en todo lo que hizo, consiguió crear una pieza de arte que se mantiene como referencia e inspiración para muchos cineastas a lo largo de las décadas.
                         

Ciudadano Kane. 1941.

Pablo Verdú. 11/05/2017.