Sin duda la gran triunfadora de la Academia en el 2014. Birdman (A.G. Iñárritu) consiguió alzarse con el Oscar a la Mejor Película, dejando atrás grandes títulos como Boyhood (Richard Linklater) o The Imitation Game (Morten Tyldum). Aunque no fuese la gran triunfadora en taquilla. Pero, ¿qué hace tan especial a una película como Birdman?

De igual manera consiguió alzarse con la estatuilla al Mejor Guión Original. Con una estructura que se sale de lo comercial, lejos de una definida historia dividida en tres actos, donde los conflictos y batallas se liberan dentro de los propios personajes.

La historia comienza con la presentación de los personajes y sus conflictos más internos. Riggan Thomson (Michael Keaton) es una estrella pasada de moda de Hollywood, famoso por ser el protagonista de una saga de películas en las que interpretaba a un superhéroe llamado Birdman. Pero el disfraz se le ha quedado pegado para siempre y ya nadie ve a Riggan Thomson, tan solo ven a Birdman y ese es el mayor conflicto del protagonista: ser aclamado y adorado como un gran actor y no como un personaje del Blockbuster. Sam Thomson (Emma Stone) es la hija del actor que le da su apellido y una ex drogadicta que lucha por salir de ese mundo sin el apoyo paterno que necesita, buscando esa aprobación en una relación con otro hombre más mayor. Lesley (Naomi Watts) es una actriz que ve en sus narices el posible triunfo de su sueño: trabajar en Broadway como actriz profesional. Pero al mismo tiempo se siente presionada y decepcionada consigo misma ya que nadie le apoya y nadie ha valorado su esfuerzo hasta llegar a donde está. Como su compañera le dice en un momento de la película, cuando se siente una mujer objeto: “Leslye… eres actriz”. Laura (Andrea Riseborough) es otra actriz del pequeño elenco, es una mujer que al igual que Leslye, no se siente valorada. Por eso cuando piensa que se queda embarazada corre a contárselo a Riggan, su novio, pensando que así éste le daría el cariño que necesita. Mike Shiner (Edward Norton) es un arrogante actor profesional que es contratado para la obra, es el exnovio de Leslye y el amante de Sam.

Hasta ahora podemos denotar ese cierto sabor a melodrama y telenovela en donde los personajes entrelazan sus vidas amorosas unos con otros y nada parece llevar a una conclusión con ese toque de cine negro en donde los personajes, aparte de una vida fatal y sin tregua, no se les avecina un futuro mejor.

La historia comienza a unos pocos días de hacer la Preview de la obra. Todo va mal y el director no está contento con uno de los actores del elenco. El incidente incitador de la obra se presenta en forma de personaje: Mike Shiner da un nuevo impulso a la obra y al director para llevar a cabo el espectáculo con nuevas y positivas energías.

El segundo acto comienza con la representación en la Preview, todo parece ir bien, la sala está llena y los actores están haciendo un buen trabajo, pero Mike comienza a beber alcohol en vez de agua durante la obra y acaba borracho y fastidiando el espectáculo, haciendo que termine antes de tiempo. Los personajes avanzan en la historia y vamos viendo su evolución, tanto para bien como para mal, a lo largo de todo el segundo acto. Entonces todo llega a un punto en el que no hay vuelta atrás, el tercer acto es inminente y Riggan está a punto de hacer el estreno oficial de la obra y todos los conflictos internos del protagonista dependerán de cómo se resuelva.

En este tercer acto vemos la locura de Riggan llevada al extremo, todos sus fantasmas internos salen a la luz y le llevan a un punto donde no sabemos diferenciar la realidad de la ficción en la mente del protagonista. En la última escena de este acto vemos a Riggan cargando una pistola que no es como las anteriores, esta es de verdad. Cuando llega su escena final, Riggan se mete un balazo y todos pensamos que ha muerto.

En los últimos minutos se nos ofrece un epílogo que más que resumir y aclarar la historia la deja más confusa. Un final ambiguo que cierra ciertas tramas, pero le da libertad a nuestra imaginación para explicar el final. ¿Murió en el momento del disparo y todo es un ensueño? ¿Siguió vivo milagrosamente y luego se suicidó al tirarse por la ventana? ¿Realmente Riggan tenía superpoderes?




















Emmanuel Lubezki fue premiado por segundo año consecutivo a la Mejor Fotografía, tras haber triunfado con Gravity (Alfonso Cuarón), Lubezki lo consigue de nuevo con Birdman. Pero esta vez no se va a enfrentar a la inmensidad del espacio exterior, más bien a la claustrofobia de los camerinos y bares de Broadway. La iluminación no varía mucho a lo largo de la película, se puede distinguir otro tipo de iluminación cuando se lleva a cabo el espectáculo en el escenario o en las pocas escenas rodadas en la calle, pero la mayoría del tiempo suelen ser sitios cerrados e iluminados por bombillas y fluorescentes. La dificultad en la iluminación de aquí radica en otro aspecto cinematográfico de Lubezki: el plano secuencia. Iluminar la escena ya es tarea complicada pero si le añadimos que en la toma los personajes van a estar moviéndose de un lugar a otro sin ningún corte esto se complica aún más, ya que lo que en un momento podría iluminar un personaje, al cabo de unos segundos podría darle sombra. Lubezki realiza con maestría una tarea complicada en la que el cambio de iluminación debe ser constante y sutil.

La edición viene dada por el mismo aspecto cinematográfico de Lubezki, largos planos secuencia en los que podemos notar, si estamos atentos, dónde ha habido un corte, aunque los efectos especiales ayudan a engañar al espectador, han pasado largos años desde Rope (Alfred Hitchcock). La película se aleja de lo convencional con este tipo de edición, donde se juega con el tiempo haciendo sentir al espectador el tiempo real sin cortes, aunque de vez en cuando se pasa del día a la noche en unos segundos o de unas horas a otras en muy poco tiempo, con lo cual el tiempo en la película juega, al igual que todos los demás elementos, a crear un ambiente de locura y claustrofobia que son perfectos para contar la historia. Quizá al final de la película, esta técnica comience a parecer monótona y abusada, pero el epílogo y su final te hacen olvidarte de todo ello.

Un recurso que cabe destacar es la caracterización y maquillaje al final de la película que consigue resaltar el cambio del personaje en la historia: Riggan se mete un balazo, muere y resucita, volviendo más fuerte y renovado, es el Jesucristo de esta historia, es el E.T. de Spielberg, el Wall-E de Pixar, todos sabemos que ha cambiado por su actitud frente a la voz de su conciencia, pero lo que resalta es el cambio de nariz que ha tenido que hacerse por causa del balazo que se la destruyó. Ese cambio de nariz que le crea un rostro nuevo nos muestra a un Riggan diferente y más fuerte, un Riggan que ha conseguido su deseo.

La música no parece extraordinaria en absoluto, a penas un par de veces se puede escuchar una orquesta sinfónica, sin embargo el minimalismo de su banda sonora se adapta a la historia perfectamente. Ese solo de batería, a veces arrítmico consigue trasladarnos a ese mundo de ansiedad y frustración de los personajes.

La mente de Alejandro González Iñárritu se ve perfectamente reflejada en la película. Ya sea por la cinematografía de Lubezki, la música de Antonio Sánchez, la actuación y caracterización de los personajes o por el montaje, todo gira alrededor de la idea de Alejandro. Esa idea de mostrar un mundo alejado de la mano de Dios, donde todo es siniestro. Esa crítica a Hollywood llena de humor negro, donde las relaciones personales entre los actores se convierten en puntos de inflexión en la historia.  


Birdman. 2014.

Pablo Verdú. 19/05/2017.